I.LETRADA.CO | FICCIONARIO | TRES PÁJAROS
FICCIONARIO
TRES PÁJAROS
ESCRITO POR
Ikaro Valderrama
Escritor-músico colombiano que interviene sus creaciones poéticas con sonoridades del Asia Central.
Alexander Hernández
En su tiempo libre le gusta escribir, dibujar o dedicarse a la informática.
IMÁGENES POR
Lulo Febril
Ilustrar, dejar que la lengua se manche y se inunde, así, saboreas la primavera sin esperar que regrese.
Sebastián Malegría
Malegría. Graffiti. Ilustración. Palabras. Calles. Noches tóxicas. Confusión. Estrellas. Botellas. Partículas. Selva. Ciudad. Montaña. Trueno. Horror vacui. Malegría.

TRES PÁJAROS

Ficcionario se despide con 6 microrrelatos. Tres de Ikaro Valderrama para volar alto... Y tres de Alexander Hernández, ganador de nuestro concurso literario.

Experiencia

El joven chamán toma una bebida y se desmaya. Su espíritu sale del cuerpo y viaja a otra galaxia. Al despertar siente que ha estado lejos durante muchos años, pero en realidad apenas pasaron algunos minutos desde que se desmayó. Se levanta con algo de esfuerzo y poco a poco sus ojos se acostumbran a la luz: es entonces cuando el joven chamán observa su cuerpo que yace en el suelo.

Sobra decir que estas cosas no les pasan a los viejos chamanes.


Bogotá, 8 de octubre de 2013

Teorías

Para Tundama Ortiz


Almuerzan pescado en una maloca de la selva peruana, y el profesor se esfuerza por explicarle al chamán cómo, según las teorías cuánticas, una partícula puede estar en dos lugares a la vez. El chamán lo escucha atentamente mientras sigue el rastro de un lobo siberiano.


Bogotá y Pekín, 8 de octubre de 2013


 

Tres pájaros

 “El universo es un tejido de formas infinitas”, dijo el abuelo en voz baja y con la misma sencillez con la que uno diría que hace frío o que de pronto va a llover; después siguió fumando su tabaco, en silencio. En realidad, ahora que lo pienso, esas son las únicas palabras que recuerdo de aquella noche, quizás porque el resto, aunque quisiera expresarlo, sé que no pertenece al reino estéril de la tinta... “Los alfabetos mienten” (¿acaso dijo esto, también, el abuelo?).

Si escribo que esa noche fui muy lejos, que vi nacer un colibrí en las aguas del arcoíris y que cabalgando un venadito penetré las fauces de la anaconda; si escribo que no soy un hombre sino un canto, que no soy un canto sino el débil eco de un sonido o de una sílaba; si escribo que todo es ilusión y que todo es perfecto, o que todo existe en las entrañas de un felino que camina en la selva al acecho de la verdad; entonces, si escribo todo esto que recuerdo de aquella noche, cuando el abuelo encendió un tabaco y nos dio a beber la sangre del universo, la savia del Cielo en un pequeño totumo… entonces, si lo escribo, todo cae, se desploma, se hace polvo de alfabetos, residuo de literatura, mentira.

Ahora recuerdo. “Nosotros no escribimos: porque el universo es un tejido de formas infinitas”, dijo el abuelo, y después siguió fumando, en silencio, como si esperara una respuesta proveniente de muy lejos. En ese instante cantaron, más allá de la montaña —más allá del mundo, quizás— tres pájaros.

Ícaro Valderrama

* * *

EL CARICORTADO

Desde que el Caricortado supo que yo era el que había embarazado a su hermana, se ofendió. Me hizo saber que me mataría. Pero no soy de los que se esconden, menos por una amenaza. Y no es que la hembra fuera tan bonita, es que siempre me han gustado los desafíos. Tenga cuidado de todas maneras, me advirtieron. Yo les dije: al Caricortado no hay que tenerle miedo. Con el que hay que tener cuidado es con el man que lo cortó. Yo sé que el Caricortado no es capaz de parárseme de frente. Lo conozco desde la escuela, cuando todavía tenía la cara buena. Nunca le he sacado el cuerpo a un problema. Por eso ya empieza a incomodarme esta oscuridad; no recuerdo bien cómo vine a parar aquí.  Dicen que el Caricortado es  un as  con la navaja, pero yo sé cómo trabajarlo. Anoche me tomé unos tragos. Creo que no fueron muchos. Lo vi rondando el bar, pero no entró. Recuerdo que pagué la cuenta y salí para mi casa; pero he caminado toda la noche  y no la  encuentro; todo sigue muy oscuro. El que apagó las luces no quiere que yo llegue a mi casa a descansar.

 

SCARFACE

Cada mañana al despertar la recorro con mis dedos;  el espejo alimenta el   rencor y  día a día  se ahonda más. Scarface suena menos ordinario que Caricortado; es una chapa más bacana,  pero  un consuelo ridículo. Antes me decían El Zurdo. Puedo manejar la navaja con la derecha, aunque no igual que con la izquierda. Y el Fercho se las pilló. Fue hace dos años. Nos habíamos tomado unos chorros; luego nos dio por hacernos  lances. Lo hacíamos  para pasar el rato y también  para afinar los reflejos. Estaba un poco oscuro; el Fercho amagó, me le fui de frente y me estrellé con su  navaja. Tal  vez no fue con mala intención, pero me marcó. El deseo de venganza yo lo tenía encadenado, así como se encadena un perro de pelea. El Fercho ya cargaba la lápida en la espalda, pero cuando se metió con Marcela, le puso la fecha. Hacía tiempo que mi hermana se paraba en la cabeza; el Fercho pudo ser o no el que la  preñó; eso ya no importa. Hoy le hice inteligencia. Sé dónde está ahora, pero no quiero testigos. El changón que tengo es calibre doce, los cartuchos, doble cero. Cuando se vaya a dormir, pasará por aquí. No sabe que no volverá a despertar.

 

DON PINOCHO

Me llamo José Pino Chorrera. Pero mi chapa es Don Pinocho. Mi tienda, la tienda de Don Pinocho. Por aquí todos tenemos una chapa. Como el Mechas, La Mona, La Marce, Fercho, El Gato, El Zurdo. Cuando se le pone una chapa a alguien, es de por vida. Si se la cambian, es por un buen motivo. El Zurdo, a los dieciséis, pasó a ser El Caricortado. Demasiado  apodo a esa edad. Era un viernes y ya la tarde se estaba convirtiendo en  noche. El calor nos había dejado en la boca una saliva espesa y arenosa, difícil de tragar. Como otras veces, El Zurdo y Fercho porfiaron que les vendiera cerveza. Y una para usted también, Don Pino…choque esos cinco. Mamagallista El Zurdo. Pero buenos muchachos ambos. Les serví varias rondas. Luego vinieron los juegos de manos. Un simulacro de puñetazo; un empujón, risas. Los veo ponerse de pie y empuñar las navajas. Cuidado y me manchan  el piso, les digo. Nada de nervios Don Pinocho, me responden.  El Zurdo presume. Cambia de mano el arma, pero descompone la guardia. Yo también fui cuchillero. Los cuerpos delgados son ágiles, las navajas sólo desgarran el aire. Las risas merman la tensión y confirman la amistad. El brazo de Fercho, semiflexionado, recuerda a una cobra irritada. Un juego de pies, la cobra ataca y  hiere el aire, pero al girar, muerde la cara del Zurdo. Ese  viernes, por la noche, nació El Caricortado.

Alexander Hernández

COMENTARIOS
Cargando comentarios...
LA MÁQUINA DEL TIEMPO
numero 26 / Agosto - 2014
Los universos tienen menos de 200 palabras. Se llaman Microrrelatos.
MINI KUCHÁ
numero 25 / Junio - 2014
De San Basilio del Palenque nos resuenan sus tradiciones para formar una fiesta de tambores, que envuelve a visitantes y residentes en baile y sudor.
EN BUSCA DEL PARAÍSO
numero 24 / Mayo - 2014
Un viaje hacia el Paraíso de los caducos amores literarios.
EL AMOR DE OTRAS MANERAS
numero 17 / Septiembre - 2013
El disgusto por las formas de amor tradicionales ha movido a María Teresa hacia una práctica menos impositiva: la hamora.
BRUJAS, YERBERAS Y OTRAS HIERBAS RARAS
numero 18 / Octubre - 2013
QUÉ DIFÍCIL EL POLIAMOR…
numero 17 / Septiembre - 2013
PRóXIMOS EVENTOS
Upss! No hay eventos que mostrar
¿TIENES UN EVENTO?
APOYAN :