I.LETRADA.CO | ARTíCULO INVITADO 2 | LIBRE DE LIBRETA MILITAR
ARTíCULO INVITADO 2
LIBRE DE LIBRETA MILITAR
ESCRITO POR
Juliana Guerra
Prefiere la ciudad y las máquinas aunque odia el capitalismo, así que vive en contradicción.

LIBRE DE LIBRETA MILITAR

El pasado 3 de noviembre la Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia lanzó la campaña Libre de Libreta Militar, una acción concreta de construcción de paz, que busca eliminar la libreta militar como requisito para acceder al derecho a la educación.

Algunos datos para comenzar. Entre 2001 y 2012, la fuerza pública en Colombia creció de 300.000 a 446.000 hombres, y en el mismo periodo su presupuesto para funcionamiento casi se duplicó, pasando de 11,8 billones a 21,2 billones de pesos; al finalizar 2013 contaba con 470.988 efectivos, de los cuales 189.654 eran soldados. Entre enero y agosto de 2013, 70.617 jóvenes se encontraban prestando servicio militar*, es decir que al finalizar el año pasado, alrededor del 15% de la fuerza pública correspondía a estos soldados, que no hacen carrera militar, no son oficiales ni suboficiales; y de los jóvenes que durante 2013 prestaron servicio militar, el 72,5% pertenecían a los estratos 1 y 2, mientras que menos del 1% pertenecía a los estratos 5 y 6*.

Aún con estas cifras, de acuerdo con la Jefatura de Reclutamiento del Ejército Nacional, en Colombia más de 800.000 jóvenes son remisos y de éstos, casi 60.000 se encuentran en la ciudad de Bogotá; de hecho, sólo en 2013 se registraron 46.713 nuevos remisos*. Sin embargo, y a pesar de esta situación, el Ejército recauda alrededor de 54 mil millones de pesos* anuales por cuota de compensación, esto es, el monto que debe pagar todo aquel que no presta servicio militar por motivos reconocidos por la ley.

Para el Estado, un remiso es quien ha iniciado y no ha completado el proceso de definición de su situación militar y en esta medida, infringe la Ley 48 de 1993. Pero, ¿cuántos de quienes no prestan servicio militar lo hacen por convicción y no por ‘dejar sin solución’ una obligación de ley? Desde 2009, gracias a la acción continuada y articulada entre la Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (ACOOC) y el Grupo de Derecho e Interés Público dela Universidad de Los Andes (GDIP), por medio de la Sentencia C-728/09 se reconoce el derecho fundamental a la objeción de conciencia. Para el caso del servicio militar, la Sentencia ordena al Congreso de la República que legisle al respecto, y exige al objetor tener convicciones “profundas, fijas y sinceras” pero deja al arbitrio de un juez -de forma provisional y mientras se sanciona una ley-,  definir si quien se declara objetor lo hace, o no, motivado por estos criterios en sus convicciones expresas.

En cualquier caso, hasta hoy el reconocimiento a los objetores de conciencia no supone el reconocimiento de objetar a la guerra, sino simplemente al servicio militar, pues aún la Ley exige a los hombres mayores de 18 años resolver su situación militar y por tanto, portar una libreta que los acredita como reservistas del Ejército hasta que cumplen 50 años de edad. Por eso, desde 2012 ACOOC ha venido trabajando porque los derechos a la educación y al trabajo, reconocidos por la Constitución de 1991, no dependan de ningún tipo de afiliación al Ejército Nacional de Colombia.

Actualmente, de acuerdo con el Decreto 2150/95, los hombres deben presentar la libreta militar para obtener el título profesional en cualquier institución de educación superior –pública o privada- y para celebrar contratos con el Estado, de manera que quienes objetan a la guerra –no sólo al servicio militar- no pueden aspirar a esto. Y es que no son pocos quienes se niegan a participar de la guerra, y en cambio el Estado, luego de 60 años de conflicto armado, y en el marco de un proceso de paz con la guerrilla más antigua del país y de la región, todavía no reconoce que el porte y uso de las armas debe ser una elección y no una obligación.

Es común encontrar en los medios innumerables denuncias sobre el reclutamiento de menores por parte de los grupos armados ilegales, pero pocas respuestas ha dado el Ejército o el Ministerio de Defensa sobre las batidas –también ilegales, en tanto son una forma de detención arbitraria- que año tras año se han hecho más recurrentes y que además, aportan cada vez más efectivos a las filas militares.

Y a esto se suman las inversiones, cada vez mayores, que hace el Ejército en propaganda para motivar a los jóvenes a enlistarse, y así convertirse en héroes de la patria. Y así, nos vamos acostumbrando a que el ejército es una necesidad, como necesidad es la guerra, como necesidad es formarse en un régimen militar que garantice el orden y la disciplina, y también la paz.

Y por el mismo camino la Constitución, sus leyes y decretos posteriores, no sólo otorgan derechos a quienes nacimos en territorio colombiano, sino que limitan lo que nuestras conciencias dicen que podemos y no podemos hacer. Y queramos o no, debemos luchar contra los ordenamientos jurídicos y lo que éstos dictaminan. Por eso, el pasado 3 de noviembre ACOOC lanzó la campaña Libre de Libreta Militar, que recoge los esfuerzos que diferentes individuos han hecho, a través de herramientas jurídicas como la acción de tutela, la demanda o los derechos de petición, para exigir su derecho a la educación y el trabajo, y así poder concluir sus estudios universitarios o aspirar a un cargo público.

 

 

 

 

 

 

Hace unos años un joven logró, vía tutela, entrar a la Universidad Nacional sin firmar un documento que lo comprometiera a tramitar su libreta militar más adelante. El derecho al trabajo fue reconocido, además, a una mujer trans que pretendía ser contratada por la Alcaldía Local de Kennedy, en Bogotá; pero todavía no ha habido un hombre que, luego de terminar sus estudios, pueda acceder al título sin presentar antes su libreta militar.

Por eso hoy ACOOC, con apoyo de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, el GDIP de la Universidad de Los Andes y la Oficina Delegada para Asuntos Constitucionales de la Defensoría del Pueblo, y con acompañamiento de un sector de la comunidad sueca en Colombia, busca abrir caminos para que la objeción de conciencia –al servicio militar, pero también a la guerra y el militarismo- sea efectivamente reconocida como un derecho, pues aunque la Sentencia C-728/09 exige legislar para el reconocimiento de la objeción de conciencia como derecho fundamental, hasta el día de hoy no ha habido voluntad política en el Congreso de la República para que este mandato llegue a término.

En este tiempo, cuando la paz se ha convertido en tema recurrente, la campaña Libre de Libreta Militar busca abrir la discusión sobre el acceso efectivo a los derechos –a educación y trabajo principalmente- de quienes se niegan a participar de la guerra.  Es una necesidad urgente que las instituciones públicas den muestras concretas de su intención de paz, pues de nada sirven los diálogos de La Habana entre la insurgencia y el gobierno -armados y en confrontación- si la vida cotidiana en Colombia no camina hacia la paz real, más allá de slogans publicitarios o los conmovedores discursos de los líderes de cada bando.

* Información suministrada por la Dirección Nacional de Reclutamiento y control de Reservas a ACOOC.

 

COMENTARIOS
Cargando comentarios...
PLACER CORPORAL Y ACEPTACIÓN PERSONAL
numero 26 / Agosto - 2014
ESOS DOS HERMANOS
numero 25 / Junio - 2014
QUE LA MÚSICA CONTINÚE: LA LUCHA DE LOS TUAREGS EN EL DESIERTO
numero 24 / Mayo - 2014
EL AMOR DE OTRAS MANERAS
numero 17 / Septiembre - 2013
El disgusto por las formas de amor tradicionales ha movido a María Teresa hacia una práctica menos impositiva: la hamora.
BRUJAS, YERBERAS Y OTRAS HIERBAS RARAS
numero 18 / Octubre - 2013
QUÉ DIFÍCIL EL POLIAMOR…
numero 17 / Septiembre - 2013
PRóXIMOS EVENTOS
Upss! No hay eventos que mostrar
¿TIENES UN EVENTO?
APOYAN :