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Tras escena
Lire la version française Minca es el pequeño pueblo donde, extrañamente, el productor neoyorquino Christian Castagno decide establecerse con su familia después de 25 años de vida profesional en una de las metrópolis más concurridas del mundo. Luego de haber cocinado decenas de discos de todo género en su estudio, ubicado debajo de un puente donde pasaba un vía rápida, se traslada a esta pequeña población de la Sierra para reubicarse entre pájaros, árboles y ríos. Ahí nos encontramos. No en Minca, sino en esta búsqueda de lo esencial, de lo real, de algo más cercano a lo que él y yo (y muchos más, lo sé) estamos empezando a percibir como justo y necesario: generando como un deber para los seres humanos el reconsiderar nuestra relación con la urbe, con el sentido de lo colectivo, con la sociedad en general. Un deber hacia la vida. El proyecto de disco nació del deseo de hacer sonar eso en melodías de jazz. Fue después que decidimos pensarlo en torno al Agua. Yo tenía ganas de cantar debajo de la ducha y me di cuenta de que el agua estaba presente en muchos de mis temas. Además ya estaba en la creación del proyecto interdisciplinario RED-AGUA (Res-Eaux) y me interesaba seguir componiendo desde lo que ese elemento significaba para mí. Christian tenía la ducha en su nuevo estudio, el cual, además, quedaba entre dos ríos. Para los dos, era también una manera de rendir homenaje a la fuerza ingenua e irreversible de su fluir... Una fuerza que conocemos bien, pues a ambos nos ha acompañado en muchos momentos decisivos de nuestras vidas. Eau de Vie – literalmente, Agua de Vida - es el nombre que le damos en Francia al aguardiente, o mas bien al chirrinche o viche local. Allá no es de caña sino de frutas, pero tiene la misma función: hacer arder el agua. DÍA 1 Desde que estuve en la Sierra Nevada por primera vez en 1994, tuve la sensación de volver al seno de la Madre. Una mezcla de regreso al origen, olor a esencia y absoluta certeza de estar en lo justo... A pesar de que no soy de aquí, pareciera que mi corazón latiera al unísono con ese Corazón del Mundo. Esta vez es aún más que eso. Regreso a este pequeño pueblo que, hace 18 años exactamente, mes por mes, me recibió en mi primer viaje iniciático. Yo tenía 18 años, justamente. Era la edad de la mayoría y de la independencia. 18 años después, a los 36, regreso al mismo punto y todos estos múltiplos de 9 (9+9=18, 1+8 = 9, 18+18 = 36 y 3+6=9) hacen resonar esta cosmología Kogui y sus 9 mundos. Siento que estoy cumpliendo un ciclo. DIA 2  Hemos llegado a la Sierra, pero llegar físicamente no es todo: también se debe llegar emocionalmente, entrar en el corazón de esta tierra sagrada. Regresar al propio corazón, en realidad. Es perceptible: la reubicación de cada uno de nosotros, los nervios que se relajan, el tiempo y el espacio que vuelven a ocupar su lugar... Hay un momento de adaptación mientras empezamos a coger los instrumentos. Es como volver a saludarnos por primera vez.   -Hola, mucho gusto, yo soy Sarah, me liberé del facebook, del maquillaje y del afán, me gusta caminar descalza por el placer de sentir el piso debajo de la planta de mis pies, y los mosquitos feroces que me dejan aturdida por sus picaduras me recuerdan que yo también puedo ser otro eslabón de la cadena alimenticia... Y tú, ¿quién eres... ahora? Nos estamos redescubriendo a medida que (re)descubrimos el repertorio. Hay temas conocidos, temas por recordar, temas nuevos... Dejamos que el tempo de la selva nos invada. Que los sonidos del entorno se entretejan a la banda. Para eso también hay que cambiar la frecuencia de nuestros oídos, afinar la percepción lejos del zumbido de la ciudad, acordarnos que ni el silencio ni la pureza existen. Así nos empezamos a escuchar realmente entre todos y a buscar la resonancia adentro, en nuestros cuerpos, y afuera con lo que nos rodea. DÍA 3 A este viaje, que empezó el octeto de Mariazú con Christian, también se unió otro personaje, de esos tan inesperados que se necesita una conspiración compleja y perfecta del Universo para que estén en el momento y en el lugar que es. Iván Moreno, ingeniero de sonido de Granada, España, estaba -por una serie de coincidencias extrañas- en la casa de Christian cuando llegamos. Venía con un maravilloso proyecto de grabación con energía solar llamado Wapapura y con un set de grabación totalmente portátil alimentado por baterías.   Nos hicimos debajo del árbol, afuera del estudio de Christian, y empezamos a grabar con Iván. El primer día solo estábamos mi amigo Stéphane Montigny -quien había venido especialmente desde Francia para grabar este disco- y yo. Así que grabamos en dúo. Trombón y voz. Debajo del árbol. Creo que fue ahí cuando conquistamos a Iván y lo embarcamos en la aventura del disco.   Entre todos, optamos por ensayar en acústico y nos quedamos debajo de este árbol tan verde que nos daba sombra y frescura. Poco a poco la música tomaba forma, estábamos más y más llenos de las sonoridades que íbamos encontrando. Turu y Amaranta elaboraron un set multicolor de percusiones, mientras Pedro orquestaba la gozadera desde la extraña batería de Christian (tenia un tom con codo, lejana herencia de Bill Cobham). Luis da BiT, quien ya tenia claro cuando coger la guitarra y cuando pasar a la flauta, se juntaba a los mambos y armonías que salían del resonante trombón de Stéphane... Hicimos una primera grabación, sin retornos. Fue fuerte la sensación al escucharnos por la noche, y también escuchar que todos los ruidos de la selva nos acompañaban, realmente, en cada uno de los temas. DÍA 4 Esa tarde nos fuimos con todos los instrumentos para La Semilla, a una hora de camino de Minca, subiendo por la montaña. Allí nos recibieron con cariño Ana y Giuseppe, en su colorida y acogedora casa de huéspedes. Hicimos fogata y tocamos los temas alrededor del fuego, bajo la luz de la luna y por primera vez con un público.   La mañana siguiente me desperté a la madrugada para ver salir el sol entre las cimas verdes. Después del desayuno, acompañados de Iván y su equipo de grabación portátil, salimos a hacer registro de improvisaciones, a solas o en grupo, entre las piedras de las quebradas y las palmas verdes. Aldo, los pies en el río con su contrabajo. Turu machucando hojas y rascando piedras para añadir nuevos elementos a su set. Alejo remojando su gaita en la quebrada para encontrarse de nuevo con esas melodías originarias de estos mismos riachuelos.   De bajada, paramos a bañarnos y a observar los árboles nativos que permanecen todavía en esa parte del bosque. No teníamos muchas ganas de regresar al pueblo pero a la vez, veníamos ansiosos y preparados para lo que nos esperaba el siguiente día : grabar en bloque todo el disco de Eau de Vie – Agua Ardiente. DÍA 5  Por fin había llegado el día. Todo el mundo se levantó temprano y llego rápido a desayunar al café de Tatiana, donde nos esperaba una comida especialmente preparada para alimentar cuerpos y corazones.   Todos los equipos ya estaban listos debajo de este mismo árbol donde habíamos optado finalmente por grabar, aprovechando su inimitable acústica vegetal. Christian e Iván habían trabajado hasta tarde en la noche y desde muy temprano en la mañana para que todo sonara como lo habíamos decidido. Ahora sí teníamos retornos. Veníamos tan preparados, tan concentrados y tan conectados para dar a luz ese disco que pensé que era una especie de parto colectivo, donde todos habíamos sincronizado nuestras respiraciones y nuestras energías para que naciera ese bebé lindo y amado.   Entonces pasó lo inesperado: se fue la luz. Habíamos grabado dos tomas del primer tema y estábamos en la primera toma del segundo cuando: ¡plop! Era temprano todavía. Nos fuimos a tomar un tinto mientras esperábamos que volviera. Volvió a los 10 minutos y nos montamos nuevamente, pero... ¡plop! Al empezar la primera toma del tercer tema se fue de nuevo. Así pasó tres veces. Solo que después de la tercera no volvió... y la tarde ya estaba bien avanzada. Era palpable la ansiedad que subía en cada uno, ya que Pedro se iba al otro día. Teníamos que terminar hoy. Entonces Iván sacó las baterías de Wapapura. “No sé cuánto tiempo alcancen, chicos, nos dijo. Pueden ser 20 minutos, pueden ser 2 horas, no sé, así que démosle!”. Con esa espada de Damocles suspendida más allá de la cima del árbol en el cual nos habíamos refugiado, nos volvimos a ubicar en nuestros puestos. La concentración subió un nivel más en la escala de la entrega a la música. Estábamos ahí. Ya no había ni mosquitos, ni necesidad, ni nada que nos pudiera distraer. Cuando empezamos a grabar «Sound of an S» , el tema más místico del disco, la noche había caído y nos abrazaba con su manto de estrellas, ya casi no nos veíamos uno al otro. Era el penúltimo tema, largo y de puro feeling, estábamos cansados pero creo que ninguno se daba cuenta de eso. Solo estábamos pensando en que llevábamos ya varias horas grabando con esas baterías y, entre más pasaba el tiempo, más aumentaba la probabilidad de que se acabasen. Era un contrarreloj sin ver el reloj. Lo que ignorábamos (por suerte), es que adentro del estudio, en ese momento, Iván estaba sudando frío porque la batería de la computadora, que no estaba conectada a las otras baterías, se iba a acabar. Nosotros tocando afuera con toda la energía y él viendo la cuenta regresiva de la carga de la batería. Estaba en su último minuto cuando... volvió la luz. Esa toma quedo bautizada como “la toma de la muerte” por Iván. Ahora creo que yo la llamaría más bien “la toma de la vida”. En el viaje de regreso a Bogotá, apenas nos subimos a la camioneta que nos llevaba al aeropuerto, se hizo palpable ese “guayabo afectivo” por terminar esa aventura inédita, pero también por dejar la Sierra, sus sonidos, sus perfumes y todos los afectos que encontramos ahí. No nos queríamos ir, sin embargo sentíamos mucha excitación por contar y compartir esa música que habíamos creado juntos y que nos alimentó de tan bonita manera. Pero paciencia... eso es solo el principio de un proceso largo. Habrá que esperar hasta el mes de junio para disfrutar el lanzamiento de EAU DE VIE – Agua Ardiente en Bogotá. ¡Esperamos que nos acompañen ese día! Lire la version française     mariazumusic@gmail.com - www.facebook.com/mariazumusic - www.vimeo.com/mariazu   Fotografías : Julián Rinaudo – Videos : Alejandro Rojo Mariazú loves in Eau de Vie – Agua Ardiente: Sarah Maréchal : voz, composición y visión general Stéphane Montigny : trombón, arreglos y toda clase de apoyos Alejandro Loaiza : piano, gaitas, melódica y cuero Aldo Zolev : contrabajo todo terreno Amaranta : coros, percusión y sonrisa Andrés “Turu” : percusión, rap y (un poco de) vudu Pedro Ojeda : maestro de la batería y de la gozadera Luis David Triviño : guitarra, flauta y cantos con los pájaros   Christian Castagno : producción y conexión general Iván Moreno (www.lacasaestudio.com) : captura y bendición.
Textos
Sarah Marechal - Mariazú Cantante, compositora y artista francesa  La libertad empieza en la mente pero solo existe en los actos.
EAU DE VIE - AGUA ARDIENTE
El nuevo destilado de Mariazú
Este número se hizo con el apoyo de COINTELCO, Pasión por la Energía. PBX. 3112799 CRA 50 No 78 - 21 BOGOTÁ - COLOMBIA