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La sabiduría de un mundo olvidado
Qué valentía tiene la memoria He memorizado todos los peces del mar he memorizado cada oportunidad estrangulada y recuerdo despertar una mañana y encontrar todo teñido del color del amor olvidado y eso también lo he memorizado. He memorizado habitaciones verdes en Saint Louis y Nueva Orleans en las que lloré porque era consciente de que por mí mismo no podría superar el terror a ellos y a ello. He memorizado todos los años infieles (y los fieles también) he memorizado cada cigarrillo liado. he memorizado a Beethoven y la ciudad de Nueva York he memorizado el trayecto de subida en ascensores, he memorizado Chicago y el requesón, y las bocas de algunas de las mujeres y las piernas de algunas de las mujeres que he conocido y el modo en que llovía a cántaros. he memorizado el rostro de mi padre en su ataúd, he memorizado todos los coches que he conducido y cada una de sus tristes muertes, he memorizado cada celda, el rostro de cada nuevo presidente y los rostros de algunos de los asesinos; he memorizado las peleas que he tenido con algunas de las mujeres que he amado. Ante todo he memorizado esta noche y ahora y el modo en que la luz cae sobre mis dedos, las motas y manchas en la pared, las persianas bajadas tras las cortinas naranja; enciendo un pitillo liado y río un poco, sí, lo he memorizado todo. Qué valentía tiene mi memoria. Charles Bukowski Recordar ha sido una de mis obsesiones. Me desconcierta saber que el 80% de mi niñez yace enterrada en mi subconsciente, que a pesar de ser mía no me pertenecerá jamás en un nivel controlado, comunicable. He tenido la fortuna de poder jactarme de mi buena memoria, porque me fijo en los detalles. Recuerdo cumpleaños de gente que ni siquiera es muy cercana a mi, números de cuentas, nombres, fechas. Sin embargo, nunca faltan las situaciones en las que un recuerdo compartido se vuelve elemento de discordia, o cuando una historia mil veces escuchada se va transformando ante nuestros ojos y oídos por su narrador. Entonces uno entiende que ‘recordar’ es un proceso activo, que el recuerdo narrado suele decir mucho más del tiempo presente que de ese que se quiere evocar. Además, como nos enseña Funes el memorioso, recordar un día con entera fidelidad nos llevaría otro día, idéntico. Tampoco hay que pasar por alto el horror que puede producir verse en una fotografía tomada unos años atrás. Horror puro y duro. El tiempo presente nos vela las atrocidades que cometemos en su nombre. A un nivel macro, numerosas son las advertencias que se hacen a los países, comunidades y grupos humanos sobre los peligros del olvido. La tan mentada ‘memoria colectiva’ de las ciencias sociales es una suerte de responsabilidad de sabernos parte de algo que nos trasciende, saber que venimos de situaciones específicas que moldean nuestro ser-comunidad, nuestro ser-país, sin importar lo abstracta que pueda ser esa pertenencia. Por eso, en este número (en la víspera de nuestro primer año) quisimos pensarnos la memoria. En Versiones capitales y Santa nerda encontrarán dos reflexiones muy completas sobre la importancia de los procesos de memoria histórica en las ciencias sociales y, particularmente, en Colombia. Los dos artículos invitados exploran la memoria en el Bullerengue y en la literatura. En Tras escena, el artista Abel Azcona recuerda y remueve sus pasados dolorosos en sus performances. En Archipiélagos de nitrato, recordamos a dos grandes del cine francés –Godard y Truffaut- en el detrás de cámaras de su particular relación. La red nos trae una serie de Cartografías sonoras para aprender a escuchar las ciudades. En el Epistolario, dos amigas se escriben en simultánea, desde ciudades que conocen y desconocen a la vez. Bienvenidos como siempre a nuestra red iletrada. editorial@iletrada.co
QUÉ VALENTÍA TIENE LA MEMORIA
Ana Maria Trujillo Editora de i.letrada Revista de Capital Cultural Lo mío son las palabras y las imágenes, el poder de contar historias, la tentativa de construir puentes. El estremecimiento.