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Vivimos tiempos difíciles, en donde el estrés y la violencia son el pan de cada día de muchos seres humanos. Las naciones dicen vivir persiguiendo la paz, pero sus acciones parecen no ser efectivas. Vemos en nuestras vidas el reflejo del caos mundial y viceversa. Hay muchos temas que debemos empezar a solucionar desde nuestro interior, como individuos, para que en colectivo seamos una sociedad más amable con nuestra naturaleza. Uno de estos temas es precisamente la paz. Muchas veces somos conscientes de estar atrapados en una inercia de hábitos destructivos, vicios, mañas, bloqueos de todo tipo, incluso enfermedades, pero no sabemos qué podemos hacer para solucionarlo, para lograr generar armonía en nuestra vida y bienestar en general. En mi propia búsqueda por dicho bienestar me encontré con el Yoga. Yoga es unión. Es despertar la consciencia sobre toda nuestra existencia, física y espiritual, individual y colectiva.  Es una ciencia pragmática y atemporal desarrollada a lo largo de milenios que trata el bienestar físico, mental y espiritual del ser humano en su totalidad. El estiramiento continuado en las distintas posturas del yoga (asanas) durante varios minutos, desarrolla tenacidad y elasticidad; el control del cuerpo en función del equilibrio desarrolla concentración, mientras que la calma se obtiene a través de la respiración tranquila y constante y la expansión de los pulmones. La continuidad y el sentido de lo universal acompañan al conocimiento de la inevitable alternancia entre tensión y relajación en ritmos eternos, manifestados permanentemente en nuestra vida cotidiana, de los cuales cada inspiración y espiración constituyen un solo ciclo, onda o vibración entre un sinnúmero de miradas que constituyen el universo.  Así, es una herramienta maravillosa para lograr balance y armonía en todos los aspectos de nuestra existencia. Comencé con la práctica de Yoga integral que involucra asanas, pranayamas (ejercicios de respiración) y meditación, la cual nos ofrece un espacio para observar las sensaciones en el cuerpo y en la mente. Ya conectada y fascinada por los efectos del yoga en mi vida, conocí el año pasado a la fundación internacional El Arte de Vivir (Art of Living); una ONG humanitaria, educativa y sin fines de lucro, que hoy funciona en 151 países alrededor de mundo y está dedicada a fortalecer al individuo y por ende a la sociedad, ofreciendo programas guiados por los lineamientos filosóficos pacíficos de Sri Sri Ravi Shankar. En ellos se utilizan poderosas técnicas de respiración, meditación y yoga para guiar a las personas a la paz interior, eliminando el estrés, la tensión, la depresión y las tendencias violentas, creando sensación de pertenencia, restaurando los valores humanos, estimulando a las personas a desarrollarse a su máximo potencial y a unirse en celebración, sabiduría y servicio. Además de tomar algunos de los cursos que ofrece la fundación y de experimentar sus maravillosas técnicas, tuve la oportunidad de participar con ellos en la ejecución de Bogotá Medita 2012, un evento sin ánimo de lucro, creado para invitar a todos los habitantes de la ciudad a unirse en celebración por medio de música (Kirtan: canto grupal), posturas o movimientos para despertar el cuerpo y una meditación colectiva. El evento tuvo lugar en lo que por mucho tiempo fue la plaza de toros la Santa María y que hace poco, gracias a la prohibición de las corridas de toros en Bogotá, fue rehabilitada como un escenario de eventos culturales que proporcionan bienestar a toda la comunidad. El hecho de realizar Bogotá Medita en este espacio fue muy especial, pues todos lo asumimos como una especie de reivindicación, de sanación para ese lugar, para nuestra ciudad y para los seres que allí sufrieron. Entre los preparativos del evento se realizaron diferentes actividades de difusión y promoción a través de medios como prensa, radio, Internet, etc. Se convocó a personalidades influyentes para nuestra comunidad que se sintieran representados por este propósito pacífico como Héctor Buitrago, integrante de la banda Aterciopelados; el grupo Canto al Agua; la cantante Natalia Bedoya; el líder espiritual Harekrishna; el líder espiritual y representante de las culturas indígenas en Colombia; Swami Rakesh como representante de El Arte de Vivir en India, entre otros. Decoramos la Plaza Santamaría con casi 4000 flores de diferentes colores, con ellas creamos un Mandala gigante y varios pequeños. También contamos con la presencia de varios representantes de El Arte de Vivir en Argentina. Puedo decir que ese día se sitió una energía realmente especial. A pesar de algunos obstáculos inevitables, el evento se mantuvo fluido y hermoso. Finalmente, después de meses de trabajo y preparación, el evento logró convocar alrededor de 3,500 personas adentro de la plaza. Esto revela que en una de las ciudades más violentas del mundo, hay mucha gente con una actitud activa frente a la paz, y aunque el propósito es que seamos cada vez más, es un comienzo motivador. Fue una experiencia totalmente conmovedora. Nos reunimos para evidenciar que somos muchos los que queremos hacer de este un mundo mejor, que estamos dispuestos a sanar las heridas que nos separan, que somos conscientes de que el cambio empieza desde nosotros mismos, desde nuestro interior, y que abriendo nuestra mente al conocimiento, libres de prejuicios, somos capaces de recibir lo que nos hace bien. Ese día comprendí el significado de una revolución pacífica, comprendí que estaba haciendo parte de ella y me sentí infinitamente agradecida, aliviada e inspirada. La fundación El Arte de Vivir organiza eventos de este tipo por todo el mundo, uniéndonos incluso internacionalmente en el evento El Planeta Medita, una meditación que se lleva a cabo simultáneamente en 5 continentes y que el año pasado fue dirigida por Sri Sri Ravi Shakar desde Buenos Aires, Argentina, uniendo cerca de 80,000 personas alrededor del mundo. Como muchos, estoy convencida de que la unión hace la fuerza y hoy comprendo que la semilla de la paz mundial que tanto anhelamos, es nuestra paz interior. Los invito a participar de estas meditaciones colectivas, a elevar la energía de nuestro planeta, a estar pendientes de las diferentes actividades que realiza El Arte de Vivir a través de sus redes sociales y su página web y a explorar estas técnicas que transmiten conocimientos milenarios, que son luces en el reconocimiento del propio ser y que nos ofrecen la oportunidad de vivir tranquilos y profundamente felices.
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Catalina Santos Música Disfruto la experiencia del cuerpo que habito.
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